El cielo oscurece un poco más cuando intento comprender las circunstancias y ahora entiendo que quizá no todo lo que queremos debe ser como lo planteamos en nuestra mente, como lo imaginamos en los minutos de ocio o como lo soñamos en las noches cálidas.
Voy por la vida y jamás entiendo el por qué, pero eso ya no me preocupa, lo que en verdad inquieta mis penamientos es la ausencia de las personas que estimo, sin importar que tan lejos estén o donde vayan. Querida, usted es una de esas pocas personas que extrañamente extraño, y aunque por donde miremos el cuento no termina bien, le pienso, le siento y siento el vacío. Extraño ese "hola" amigable y la palabra de aliento, entregar apoyo o un consejo inesperado, me falta, me haces falta.